Cuaderno de bitácora de nuestro viaje a Marruecos
guardado en Publicaciones el 30.03.07 13:57

Con el objetivo de intercambiar experiencias y establecer lazos de solidaridad y convivencia en común, el Colectivo Social “El Zaguán” organizó para el fin de semana del viernes 16 de marzo hasta el domingo 18, un Encuentro Solidario en el pueblo y aldeas de Zoumi en el Rif marroquí. El encuentro fue posible gracias a los contactos que personas del colectivos, y conileños, tienen con gentes de esta localidad. Contactos establecidos en viajes anteriores a este país. Así pues, el Zaguán con el objetivo de favorecer el conocimiento entre las personas de distintos lugares y desechar prejuicios y tópicos para con nuestros vecinos norteafricanos, organizó un viaje abierto a todas las gentes que, tanto de Conil como de otros pueblos de España y Andalucia, quisiesen asistir a este evento. 34 personas fueron los que al final decidieron unirse junto a nosotros en esta experiencia de intercambio cultural pues el conocimiento mutuo nos acerca).

El Colectivo “El Zaguán” se encargó de la coordinación con las gentes de Zoumi para hacer el programa de actividades así como la organización del viaje. Se partió la tarde del viernes hacía Tarifa donde cogimos el ferry rumbo a Tánger. Una vez allí nos reunimos con dos compañeros de Zoumi que habían venido a acompañarnos en el viaje hasta esta localidad. Cogimos los minibus y partimos hacia allá llegando a Zoumi a la 1:00 de la noche (hicimos varias paradas por el camino). Desde Zoumi nos dirigimos a la aldea donde íbamos a pernoctar y donde nos esperaba medio pueblo para recibirnos. Nos dieron las gracias efusivamente por estar allí y nos alojaron en una de sus casas que amablemente nos habían preparado y cedido para nuestra estancia mientras durase en encuentro. Nos dieron de comer y estuvimos un buen rato hablando con ellos hasta que nos acostamos todas en una casa que habían preparado y propiedad de una familia que la había cedido para nosotros por ese fin de semana.

Hay que puntualizar la enorme hospitalidad con la cual nos trataron, no nos faltó de nada mientras estuvimos allí, y el trabajo previo que estas personas hicieron antes y durante para que todo saliese bien y no faltara nada. Son gente humilde y muchos no saben ni leer ni escribir ni han viajado mucho pero poseen una gran generosidad para con otras personas y una enorme humanidad. Nunca se habló ni se utilizó el dinero en los dos días que estuvimos allí, todo nos lo dieron desinteresadamente (sopesad lo que a estas gentes con tan pocos recursos supuso el dar de comer, desayunar, mantas… a 34 personas a la vez).
El sábado por la mañana tuvo lugar la primera actividad con un partido de fútbol entre un equipo del zaguán contra otro de Zoumi. Cuando llegamos nos encontramos con una gran cantidad de personas que habían acudido desde aldeas cercanas y el mismo Zoumi a presenciar el encuentro.

Después de un largo protocolo se inició este encuentro en el que independientemente del resultado final lo importante es destacar la buena acogida que tuvimos. Debimos decir que esta zona del Rif no es nada turística y es dificil llegar sino se conoce su existencia o el camino. Por tanto estas personas no están acostumbradas a la llegada en masa de gentes de otros países y lugares. Además muchos, debido a la televisión y la publicidad, tienen en esteriotipo idealizado de occidente como la panecea además de ser verdaderos forofos del fútbol (que les apasiona). Muchos creían o querian creer que éramos un equipo profesional, otros muchos sabían que éramos una asociación de Conil que habíamos ido allí a conocer su tierra y a que nos conozcan. El caso es que este encuentro y nuestra presencia, se conviertió en toda la zona en un verdadero acontecimiento excepcional y todos y todas querían vernos y conocer. Finalizado el encuentro tuvimos una comida con los organizadores y el equipo de fútbol de Zoumi y retornamos a la aldea donde pudimos descansar y visitar el lugar.

Entregamos el material que habíamos traido de Conil para ellos: medicinas (gracias a Desire), ropas, juguetes, lápices y cuadernos. Además se le entregó al equipo rival del partido de fútbol toda una equipación entera con el lema del encuentro.
Tras esto las mujeres y niñas nos deleitaron y ofrecieron música en directo (panderetas y timbales) mientras otras tatuaban con “henna” a las compañeras de aquí. Con esto y tras las consabidas despedidas volvimos a Tánger parándonos a comer en Asilah (pueblo de la costa atlántica de Marruecos) después cogimos el ferry de vuelta a Conil. A supuesto una experiencia única e irrepetible que nunca olvidaremos.

Esperemos que esto sea el principio de un verdadero acercamiento entre nuestros pueblos y el comienzo del fin de prejuicios y tópicos.

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